El auto sostenimiento de la iglesia sí es posible

El auto sostenimiento de la iglesia sí es posible
Resumen

El dinero y las misiones son un asunto más grande que simplemente qué hacer con la riqueza de los donantes. Si uno se concentra demasiado en qué hacer con la fuente de los fondos, el resultado puede ser que se diseñe una misionología basada en la fuente de los fondos. El resultado será una misionología “impulsada por los donantes”.

Fuente
Revista VAMOS

Debido a los métodos de plantación de iglesias usados por occidentales adinerados y otros más, a través del pasado siglo, muchas iglesias establecidas por misiones han nacido discapacitadas. Es decir, que muchas nacen con una “inhabilidad para caminar con sus dos pies” – aun después de cumplir cien años o más. Y esto lamentablemente, tanto como para los benefactores como los países recipientes, se considera como algo normal.

Sin embargo, he llegado a creer que las iglesias con tal discapacidad pueden ser sanadas. La dependencia no debe ser considerada como una enfermedad terminal o una incapacidad permanente. Desde una perspectiva bíblica, el papel del generoso benefactor en el proceso de plantación de iglesias transculturales es difícil de sustentar.

De hecho, el precedente de la transferencia de fondos en el Nuevo Testamento es de una iglesia en el campo misionero (como Macedonia) a la llamada “iglesia madre” en Jerusalén. En este caso, fue de personas que estaban en “grande prueba y extrema pobreza” quienes “suplicaron tener el privilegio de ofrendar” (2 Corintios 8:2).

El problema con el financiamiento externo es que muchas veces distorsiona la realidad y hace que la gente piense que las cosas no son como en realidad son. Por ejemplo, cuando una agencia de ayuda económica paga cuatro veces más que el salario que es común en África, esto distorsiona la realidad. Un pastor africano que toma ese trabajo no podrá vivir con el salario que su iglesia le dé cuando la crisis pase y el apoyo financiero termine.

Uno bien podría cuestionar si el financiamiento externo es la clave para aliviar la pobreza. De hecho, yo creo que lo opuesto es más cercano a la verdad. Creo que la gente puede salir de la pobreza más fácilmente cuando no dependen de financiamiento externo. Claramente, más que dar ayudas es ver si la gente va a salir de la pobreza.

También, economistas famosos de India y Perú, presentan estudios específicos y un ejemplo tras otro de cómo la gente ha visto sus recursos económicos transformarse por la movilización de recursos locales, no externos.

Escribiendo desde un punto de vista secular, en ningún caso ellos creen que la movilización de la caridad occidental sea la clave del desarrollo económico. Por supuesto, desde nuestra perspectiva, subir el estándar de vida no es el único objetivo, porque uno puede acabar con inconversos más ricos que antes.

La transformación espiritual es nuestro objetivo a través de la predicación del Evangelio y el establecimiento de iglesias sanas. Yo sostengo que cuando la mayordomía cristiana se edifica dentro del proceso de ganarse la vida, un verdadero desarrollo se lleva a cabo.

Entonces, ¿qué pasaría si estas iglesias dependientes aprendieran a sostenerse por sí mismos? Si las iglesias pobres empezaran a ser como la iglesia de Macedonia, viendo el ofrendar como un privilegio.

El detener el financiamiento del extranjero no necesariamente significa el fin de la iglesia. ¡Puede más bien ser el comienzo de algo mucho más sano y sostenible!

Adaptado de “Algunas Reflexiones sobre Dinero y Misiones”, por Glenn J. Schwartz, misionero en África por más de 45 años.

 

 

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