El conflicto entre Israel y Palestina

El conflicto entre Israel y Palestina
Resumen

Para tener una perspectiva bíblica del actual conflicto entre Israel y Palestina debemos considerar tres aspectos distintos que están profundamente relacionados entre sí:

1) el propósito de la existencia de Israel como nación;

2) la promesa de la tierra y su significado; y

3) la identidad de los verdaderos recipientes de la promesa dada por Dios en Su pacto con Abraham.

Fuente
Revista VAMOS

El propósito de la existencia de Israel como nación: Podemos ubicar el origen de la nación de Israel en el llamamiento de Abraham en Gn. 12:1-3.

Dios llamó a Abraham a salir de su tierra y de su parentela, prometiéndole hacer de él una gran nación y por medio de él bendecir a todas las familias de la tierra. Así que desde el principio era obvio que la formación de Israel era ser instrumento clave en las manos de Dios para llevar a cabo Su plan de redención para todos los hombres, sin distinción de raza.

Ahora bien, ¿por qué Dios prometió específicamente esa tierra y no otra? Porque la tierra de Canaán ocupaba un lugar estratégico en esa región, como una especie de puente estrecho que conectaba África, Europa y Asia (Ez. 5:5) Israel era el paso obligado entre el norte y el sur; lo que permitiría a las naciones entrar en contacto con esta nación gobernada por Dios mismo y poder conocer así al Dios de Israel (Ex. 19:5-6).

La promesa de la tierra y su significado: En el AT el Señor usó muchas figuras con el propósito de enseñar a Su pueblo algunas verdades espirituales, por esa razón al cumplirse cada una de ellas, las mismas perdieron su razón de ser.

Por ejemplo, todo el sistema de sacrificios y rituales de los judíos en el AT, no eran más que figuras de la obra de redención que el Mesías llevaría a cabo con el sacrificio de Sí mismo. Es por eso que todos esos rituales y sacrificios fueron descontinuados cuando Cristo muere en la cruz. Pues de la misma manera, la tierra prometida en el AT al pueblo de Israel prefiguraba bendiciones más amplias para el pueblo de Dios; miraba hacia una realidad más gloriosa que a una simple franja de tierra en Medio Oriente. Esa tierra simbolizaba el paraíso que perdieron nuestros padres en la caída y que Cristo vino a recobrar a través de Su obra de redención.

La identidad de los verdaderos recipientes de la promesa dada por Dios en Su pacto con Abraham: Heb. 11:8-10 dice que Abraham no veía la posesión de esa franja de tierra en Canaán como el objeto primario de la promesa divina, sino lo que esa tierra prefiguraba.

No sabemos qué tanto pudo haber entendido Abraham con la luz que tenía, pero la promesa central del pacto que Dios hizo con él era una nueva tierra en la cual mora la justicia y de la cual la tierra de Canaán no era más que una figura (Sal. 37:3, 8, 9, 11, 22, 29, 34). En el NT vemos claramente las implicaciones de esta promesa de Dios. El Señor dice a Sus discípulos en las bienaventuranzas, en Mt. 5:5, que los mansos heredarán la tierra, en una clara referencia al Salmo 37. Y hablando acerca de la promesa que Dios le hizo a Abraham, Pablo dice en Rom. 4:13 que no era heredero de una franja de tierra en Medio Oriente, sino heredero DEL MUNDO. A través de la obra de Cristo, el paraíso perdido vendrá a ser el paraíso recobrado (Rom. 8:19-21).

Por Coalición Por el Evangelio coalicionporelevangelio.org

 

 

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