
El discipulado no existe sin las misiones, ni las misiones sin el discipulado. El relacionarse y el invertir tu vida en otros son los componentes claves tanto para el discipulado como para las misiones.
El discipulado y la misión son como las dos caras de una moneda: Cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva.
El discipulado es invertir nuestras vidas en multiplicarnos en otros.
“Es reproducirnos en seguidores de Cristo, seguir Sus enseñanzas, Sus mandamientos, compartir la salvación con otros y enseñarles que guarden las cosas que el Señor nos enseñó”, dijo Julieta Murillo, ecuatoriana que sirvió 10 años en India, actualmente directora de la agencia misionera Impacto Mundial.
La Gran Comisión es el llamamiento más grande que existe en la tierra.
“El discipulado no es una manera, es LA manera de cumplir con el mandato de Dios”, dijo el Ps. José Luis Marchan, venezolano que sirvió en República Dominicana, pronto a salir a Nicaragua.
El mandato de Jesús es de alcance mundial.
“Id y haced discípulos en todas las naciones” involucra empezar en Jerusalén (en casa) para testificar al mismo tiempo en Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra (alrededor del mundo).
“Empezar en casa es la manera más natural de vivir y ser los discípulos que somos con nuestra familia, amigos o compañeros de trabajo, es el espejo donde nos podemos ver e incluso cuestionar. Si no discipulamos en casa, ¿cómo vamos a discipular fuera? En casa puedes descubrir tus dones y las maneras para compartir tu fe de forma más natural.
Además, es en casa donde estamos libres de clichés o estructuras y no vivimos porque tenemos o debemos vivir... Vivimos en casa, porque SOMOS de ella”, dijo Francisco Gross, misionero guatemalteco sirviendo en España como director de la Misión Cristiana Europea Internacional (MCEI).
Pero, no podemos ser discípulos de Cristo sin antes tener el mismo sentir que Él tuvo (Filipenses 2:5).
“No es una tarea fácil, decepciones hay muchas, pero el esfuerzo vale la pena. Jesús fue capaz de moldear en tres años la vida de un puñado de hombres, que tras Su partida, supieron cómo seguir con la tarea de hacer nuevos discípulos en todas las naciones”, dijo Hebert Bascur, chileno sirviendo en Argentina como director de Movida Internacional - Latinoamérica Sur.
“Sin duda, el impacto que se tenga en el mundo a través del discipulado estará directamente relacionado con lo que hacemos en casa”, dijo Mauricio Aldana, misionero guatemalteco próximo a salir a España.