
Revista VAMOS
En las calles de Austria y Alemania se oyen las voces de seis jóvenes latinos. El idioma no es una limitación para hablar de Jesús y predican usando todos los idiomas que saben para hacerse entender. La gente se acerca sorprendida, preguntándose ¿qué hacen unos latinos predicando de Dios en un lugar tan lejano?, y ellos aprovechan esa duda para explicarles que su Dios los ha llenado de amor por Europa.
“Dios puso en el corazón de cinco argentinos y una peruana ir a predicar en Alemania y Austria. Ese fue nuestro deseo y estuvimos orando por más de ocho meses hasta que lo hicimos en la práctica de CIMA (un campamento misionero para jóvenes).
Estuvimos en siete ciudades de Austria y en dos de Alemania. Nuestro primer desafío fue el idioma. Por momentos llorábamos de impotencia al no poder decir todo lo que queríamos y orábamos por entendimiento para que el Señor nos ayude. Él nos contestó y cada día entendíamos más. No podíamos explicarnos cómo suce- día, ¡era solamente Dios!
En Europa, la falta de otros creyentes que puedan apoyarse mutuamente hace que muchos se desanimen.
Dios nos usó para conversar con ellos, darles Palabra de Dios y orar por sus cargas. Con los no creyentes era un reto aun más difícil. Salir a las calles, a más de 10 grados bajo cero, congelados de frío, con fiebre, y sin voz a predicar en otro idioma, no fue fácil.
Predicábamos en las calles, centros comerciales, estaciones del tren, con los niños de educación inicial, con los jóvenes y en un centro de rehabilitación. Trabajamos con personas marginadas,
organizamos noches evangelísticas, reuniones de jóvenes, debates, teatros, etc.
Algunos días sólo dormíamos tres horas, pero en todo momento éramos felices de poder hacer la obra de Dios. “Y día tras día, en el templo y de casa en casa, no dejaban de enseñar y anunciar las buenas nuevas de que Jesús es el Mesías”. Hechos 5:42
Esta es la hermosa historia de Sheila Sosa, una peruana a la que Dios llamó siendo joven. Aunque inicialmente le costó aceptar el llamado de Dios. Finalmente dejó de luchar y tomó pasos de obediencia.
Se preparó en el seminario bíblico de la Alianza y FATELA (www.fatela.org) y ahora está dispuesta a servirle
en lo que Él le pida.
Así como ella, hay muchos otros jóvenes que Dios quiere usar en Su obra. Pero no lo lograrán solos, nece-
sitan gente alrededor de ellos que los desafíen y crean en el llamado que Dios les ha dado. Muchas veces, la iglesia no ve el tremendo potencial que tienen los jóvenes y olvidan que las nuevas generaciones son el futuro de la iglesia, que hoy es el momento de hacer misiones en medio de la juventud.