
Al entregar nuestra vida a Cristo, iniciamos una carrera que durará hasta que tomemos nuestro último aliento: Se trata de nuestro crecimiento espiritual. Si realmente recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, vamos a anhelar pasar tiempo con Él y, por ende, vamos a crecer y desarrollar nuestra vida espiritual. Por supuesto, esto no es automático, toma tiempo y sobre todo, dedicación.
Podríamos decir que más que una carrera de velocidad, es una de resistencia. Y es que a lo largo de nuestra vida nos vamos a cruzar con diferentes obstáculos, pero si estamos constantemente buscando de Dios y creciendo más y más en Él, podemos tener la certeza de que vamos a superarlos. No estamos solos, Dios nos acompaña y nos ha llenado de recursos y personas a nuestro alrededor para fortalecer nuestra relación con Él, siendo Su Palabra uno de los principales.
En esta edición de VAMOS, analizamos los elementos que influyen en la vida espiritual de un cristiano. Sobre todo, nos referimos a ese tiempo tan especial que pasamos con Dios a diario, el tiempo devocional, el cual muchas veces se ve amenazado por diferentes cosas, tanto fuera como dentro del campo misionero.
Mi deseo es que estas páginas sean una guía para entender más sobre la importancia del tiempo a solas con Dios y a través de su lectura se renueven los ánimos de todos los que corremos esta carrera.