Gran Estrés, un Factor Detonante

Gran Estrés, un Factor Detonante
Resumen

“En una visita a un doctor que atiende a otros misioneros, al contarle de mi ministerio, él dijo: Estoy sorprendido de que todos los misioneros no estén deprimidos con la cantidad de estrés con que viven”.

Vivian Ochoa, misionera de FAM

Fuente
Revista VAMOS

El estrés es parte de la vida de toda persona. La Organización Mundial de la Salud lo define como el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción. Visto desde ese punto, el estrés no debería ser un problema, sino un estímulo o alerta. Sin embargo, cuando el estrés se mantiene por un gran periodo de tiempo, produce un efecto negativo en todo individuo, tanto físico, como emocionalmente.

En la vida del misionero, el estrés va estar presente por muchos factores. Los cambios de por sí traen estrés, y si se le suman las demandas y expectativas de la gente a su alrededor y la falta de soporte para ayudarle, esto puede detonar en el agotamiento extremo.

Una de las razones por las que muchos misioneros regresan de manera anticipada del campo, es a raíz de la gran cantidad de estrés y la falta de capacidad para poder manejarlo.

Así lo cree David Rising, misionero de Peoples Mission International. “Estoy convencido de que el factor principal del retorno anticipado y el fracaso misionero es el estrés. Lamentablemente este factor es mayormente desconocido—con razón que se le llama el asesino silencioso”, dijo Rising.

En su libro “A2L” (Aprendiendo una Segunda Lengua), Rising utiliza una escala de medición de estrés de los psiquiatras Holmes y Rahe. Él afirma que es necesario medir el estrés para así poder tomar medidas para combatirlo.

“He trabajado un examen del estrés. El propósito fue de proveer una medida objetiva, para que éste ya no sea ‘silencioso’, para darle una voz”, dijo.

“Todas aquellas personas que han pasado y se han recuperado de un agotamiento extremo, nunca vuelven a ser las mismas, son mejores. Aprenden de la experiencia, y se esfuerzan en no caer en lo mismo. Después de pasar por la experiencia ya no importa lo que dicen los demás, nos conocemos mejor y sabemos lo que verdaderamente es importante”. Félix Rodríguez, Director de MOVIDA, Paraguay

No soy Indispensable en la Obra

“Me metí tanto en la ‘obra de Dios’ que tenía una familia que constantemente reclamaba mi atención. Pensé que si yo no lo hacía nadie más lo haría. Vivía con esa mentira en mi mente hasta que caí en una crisis depresiva, hospitalizado, inútil para mí mismo y para la familia. Como resultado de esto perdí la audición en el oído derecho. Sin embargo, la lección que recibí al estar un mes ‘fuera de servicio’ es que Dios hizo mucho mejor las cosas de las que yo las estaba haciendo. Muchas personas se involucraron e hicieron un mejor trabajo que el que yo hacía. Entendí que no soy indispensable y que lo único que realmente vale la pena hacer es alabar y glorificar su nombre cada día. Mi esposa también me dijo: Todos los hermanos, gente que conozcas, ministerio, etc. son pasajeros en tu vida, pero Dios y tu familia estaremos siempre contigo”.

David Martínez, misionero de SIM en Ecuador

 

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