
Con un gran dolor, James ingresó a la unidad de tratamiento de sobrevivientes del Ébola en Febrero del 2015. El Ébola había dejado su cuerpo hace meses, pero no podía ignorar los efectos colaterales por más tiempo.
Su ojo derecho estaba enteramente nublado y el dolor en sus articulaciones significaba que apenas podía caminar a la sala de exámenes.
Sus síntomas son comunes para los sobrevivientes del Ébola, que empezaron a regresar a la clínica ELWA a fines del 2014 con dolores crónicos. Entre esos están problemas de visión, articulaciones y dolores musculares, incomodidad abdominal y fatiga. Los pacientes han sobrevivido, pero sus cuerpos están severamente debilitados. Muchos han perdido sus trabajos y familias.
Su esposa lo dejó, con miedo de que él la pudiera contagiar. Incapaz de trabajar, James no tenía un lugar para vivir y poca comida. Buscó ayuda en el hospital ELWA de Monrovia, Liberia.
La historia de los sobrevivientes del Ébola es una de desorden físico y trauma emocional. Para enfrentar esta realidad, a los pacientes del hospital ELWA se les ofrecen sesiones gratuitas de sanación de traumas durante seis semanas, dirigidas por personal entrenado de la Iglesia Evangélica de Liberia (ECOL) y SIM, que ahora entrena a facilitadores de sanación de traumas en todo el país.
Nancy dijo. “Con el poder sanador de la cruz, nuestra meta es cuidar a aquellos que sufren severas heridas del corazón y el espíritu después del Ébola, conflictos, catástrofe o abuso”.
Por medio de la consejería regular James ha encontrado sanidad y esperanza, y se está comunicando con su esposa y familia nuevamente.
Su cambio ha sido dramático. Incluso él decidió volverse un abogado defensor de los sobrevivientes del Ébola y ayudar a otros a encontrar la sanidad que él encontró.
Por John Stuart, SIM
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