Darte el tiempo de procesar el dolor

Salud mental
Fuente
Revista VAMOS

Mi historia es diferente porque yo tuve muchas pérdidas seguidas: mi mamá, mi abuela y mi tía murieron el mismo año en el 2004, pero congelé mis emociones y el dolor porque tenía que encargarme de mi abuelo, así que ese sufrimiento salió 14 años después cuando ya había muerto mi abuelo y algunos eventos empezaron a tocar mis botones y detonarme y empezó a venirme toda la película de 12 años cuidando a abuelos recordando cada detalle como si hubiera sido ayer.

Entonces fue cuando busqué ayuda profesional, hice un proceso de duelo, saqué todo y me di cuenta que en nuestras iglesias latinas somos muy reacios a mostrar nuestro dolor.

Solo nos dicen el Señor te va a consolar, lo cual es cierto, pero no nos enseñan a drenar y a manejar el dolor. Para eso necesitamos ayuda y acompañamiento y decirle a la gente que se dé permiso de llorar, de decir “me duele”, “lo extraño”, “me hace falta”; permiso de dormir todo lo que quiera, de descansar, de tomarse su tiempo de procesarlo. Y no sólo mandarlo a orar, que es importante, pero la gente necesita ser acompañada y ayudada, todo el mundo no procesa de la misma forma.

Ella De Gracia, discipuladora y movilizadora panameña

Hagamos una pausa

Todos somos distintos y necesitamos cosas distintas ante el dolor, por eso es difícil generalizar. No obstante, el proceso de reflexión, la contención y el hecho de compartir con otros nuestro dolor es muy importante para un proceso de duelo saludable.

Estar presente en los distintos ritos de despedida de quién ha partido, propios de nuestras culturas, ayuda al proceso de aceptación de la pérdida.

Ayuda a cerrar ciclos de forma adecuada. No siempre será posible estar en las ceremonias fúnebres, en especial para misioneros transculturales. Pero sí es muy recomendable que estos se tomen un tiempo para compartir su dolor con las familias y amigos que están en casa, aunque sea por vía virtual.

Es necesario hacer una pausa y hacernos cargo de nuestras emociones. Una vez más, la comunidad tiene un rol clave en este tiempo acompañando a quienes han perdido a alguien. Es la comunidad la que debe recordar al que sufre la esperanza del evangelio y ser la expresión tangible del amor de Dios en tiempos de dolor.

Rolando Campos, psicólogo y misionero movilizador