
A pesar de su trascendencia, en la actualidad, la psicología y la salud mental son aún temas tabúes para muchos creyentes.
Según Rolando Campos, psicólogo y misionero movilizador, existe una aversión histórica de parte de pastores y líderes que se quedaron con la idea de que la psicología se resume en autores y referentes como Freud y Skinner. El ateísmo y el humanismo de los enfoques predominantes hace varias décadas evidentemente iban en total contraposición con el Evangelio. No obstante, en las últimas décadas han surgido y se han desarrollado diversas escuelas y enfoques en el amplio universo de la psicología que no necesariamente atentan contra los principios de Reino.
Cada vez existen más psicólogos cristianos que nos enseñan a filtrar y seleccionar las herramientas y estrategias que esta disciplina aporta en cuanto a la comprensión de la conducta humana, tanto en sus bases biológicas como psicológicas. A diferencia de otras épocas, a las afecciones en el área de la salud mental ya no se las asocia simplemente con la ausencia de voluntad, carácter o fe. La ciencia ha demostrado el origen neuroquímico de muchas patologías y esto lleva a considerar tratamientos que van más allá de las competencias de líderes cristianos con buenas intenciones.
Además, según Carlos Pinto, psicólogo clínico y de familia, si bien la psicología y psiquiatría en sus inicios tuvieron un enfoque en la curación de enfermedades mentales, la psicología contemporánea ha corregido esta perspectiva y ahora sirve también a personas sanas asumiendo un rol preventivo para ayudarlas a vivir una vida emocional y relacionalmente más saludable.
Es común la duda y el temor de pastores y líderes al derivar a sus fieles a profesionales de la salud mental, como si esto significase una falta de fe en el poder de Dios; pero esto no debería darse, dado que ese temor no existe cuando se hace uso de la medicina científica.
“Debemos aceptar que Dios también usa profesionales como instrumentos de sanidad, incluso en el área de la salud mental”, dijo Rolando.