
Esto es más común de lo que se piensa habitualmente. Las estadísticas son tristes y los líderes cristianos que han concretado en hechos sus pensamientos suicidas están prendiendo campanas de alerta por todo el mundo.
Una vez más, la comunidad cumple un rol fundamental. Y no estoy hablando de participar en servicios. Podemos estar rodeados de gente, pero, a la vez, estar totalmente solos. Me refiero a la verdadera vida en comunidad.
El compañerismo, el mentoreo, el discipulado como estilo de vida. La confesión de pecados, la búsqueda de relaciones honestas y vulnerables dentro del cuerpo de Cristo. La koinonía.
Los pensamientos suicidas son la consecuencia de desgaste, soledad, frustraciones, tristeza y desánimo persistentes en el tiempo y nunca abordados.
Por lo general, se han acrecentado por el simple hecho de no haber sido verbalizados. El simple acto de hablar, compartir nuestro dolor y abrir nuestro corazón permitirá que Dios nos hable y ministre a través de nuestros hermanos en Cristo.
El Espíritu Santo obra de forma poderosa en los espacios de confianza y vulnerabilidad que se da en las iglesias. En este lado del cielo, en un mundo caído y con una naturaleza humana caída, este tipo de afecciones terribles puede darse en cualquiera, sin importar los años de fe o lugar de servicio. Por eso, entender que nuestra vida cristiana es un camino que recorremos juntos, como comunidad, como un cuerpo es fundamental para hacer frente a las vicisitudes que se presentarán.
Rolando Campos, psicólogo y misionero movilizador
¿Qué hago si tengo pensamientos suicidas?
“Ante los pensamientos suicidas, lo primero que debemos hacer es confesar y buscar ayuda de nuestros mentores o discipuladores (que todos debiésemos tener sin importar la edad o rol ministerial), y junto a ellos comenzar un proceso de oración y restauración.”
Rolando Campos, psicólogo, misionero movilizador y director de Movida - Perú
“Es importante que visite a un médico lo más pronto posible y realizar un pacto con alguna persona madura en la fe y de confianza a quien se la pueda llamar en momentos en que los pensamientos surjan. En momentos de tranquilidad botar todo utensilio en casa con el cual estuvo pensando hacerse daño. Evitar estar solo es muy importante, tiempos de meditación en la bondad de Dios en Su carácter perdonador, sanador, y omnipresente.”
Carlos Pinto, psicólogo clínico y de familia
“Esto es el extremo de una situación, llegar a este punto debe alertar a cualquier cristiano de un proceso depresivo que inició quizás mucho tiempo atrás. Es importante buscar ayuda y rendir todo orgullo y altivez tal como la Escritura lo dice en 2 Corintios 10:5. A este punto, es urgente buscar ayuda y estar dispuesto a recibirla.”
Brenda Castro de Ortiz, consejera en Guatemala