
Para los niños sus padres son el punto de referencia, que les proporcionan seguridad y confianza. Procuremos cultivar en ellos desde pequeños el deseo de que siempre busquen a Dios. Jesús ama a los niños (Mar. 10:13-16), seamos parte del plan que Dios tiene para cada uno de los niños.
“No sólo Dios me ha permitido inspirar a niños y jóvenes de Su pueblo, sino primeramente a mis propios hijos... tengo cuatro preciosos hijos: todos llamados por el Señor a las naciones y preparándose para salir al campo cuando Dios lo mande. Mi hijo Juan Marcos (20 años) estuvo sirviendo un mes y medio en Mauritania, Norte de África el año pasado y Joaquín (23 años) viaja a fin de este año a India a realizar una experiencia misionera. ¡Bendito sea su Nombre!”, dijo Gabriela Montiel, misionera en Argentina.
“Los papás se convierten en un valioso aporte de crecimiento para fortalecer lo que lo empezamos con los niños, ellos escuchan y entienden que son parte de la extensión del Reino y piden consejos para acompañarlos y guiarlos en transmitir acerca de su carga por las naciones, grupos humanos o países específicos”, dijo Natalia Pereyra, RAIM Kids en Argentina.
“Con los padres se va creando un vínculo de confianza, (adolescentes, papás y coordinadores), juntos vamos aprendiendo cada día más sobre la necesidad global de conocer a Jesucristo”, dijo María Lola Moreno Coordinadora de Teens on Mission de Impacto Mundial en Ecuador.
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