¡Enfrenta los problemas!

Resolución de conflictos
Resumen

“Enfrentarse es la manera de resolver el problema. ¡Enfrentarse a él!”

Joseph Conrad, novelista

Fuente
Revista VAMOS

Siempre parece más fácil evitar enfrentar el problema y esperar que pase por sí solo, pero lo más adecuado y recomendable es obedecer lo que la Biblia dice y enfrentarlo.

Ann Christian, Directora de Movilización de SIM Inglaterra, dice que los conflictos deben tratarse a tiempo para evitar que crezcan.

“Si un conflicto tiene la posibilidad de crecer e infectar a mucha gente, es necesario que tengamos el coraje de enfrentarlo para asegurar que ninguna raíz de amargura brote y cause dificultades corrompiendo a muchos”, dijo Ann.

La experiencia de los misioneros indica que cuando un conflicto aparece, y no es manejado adecuadamente, puede perjudicar enormemente la vida y el ministerio de un misionero.

Johana*, misionera latina que está sirviendo en China dice que un conflicto mal manejado perjudica emocionalmente, afectando todo el trabajo misionero. “Perjudica tu autoestima, tus relaciones con los otros porque empiezas a dudar de ti mismo, de cómo te ven los otros, si haces las cosas bien, etc.” dijo Johana.

Así mismo, el misionero Jorge, quien ha servido por varios años en India también explicó que el mal manejo de los conflictos resulta en un mal testimonio “Hace que se establezcan malas relaciones debido al mal manejo de las emociones, dan lugar a la amargura, celos, envidia y afectan a todos los colegas”, dijo Jorge.

Y es que no debemos olvidar que un conflicto mal manejado puede ser una pequeña arma que usa el enemigo para provocar desunión y arruinar el trabajo de presentar el amor y unidad de Cristo. Así lo describe Karen*, misionera latina de SIM: “Creo que un conflicto no resuelto es algo que el enemigo puede usar para desanimar al misionero y perjudicar su trabajo”.

Por ello, si los conflictos van a existir, hay que aprender a enfrentarlos de la mejor manera posible para evitar que un conflicto mal manejado pueda terminar por arruinar el avance del Evangelio y del cuerpo de Cristo.

Tratando el Conflicto

Los conflictos no desaparecen por sí solos, necesitan ser tratados en el momento oportuno para evitar que empeoren y dañen a otros.

La Biblia nos ha dejado pautas claras para el manejo del conflicto entre dos hermanos. En Mateo 18:15-17 se nos enseña lo siguiente:

  • Si un hermano peca contra ti debes tomar la iniciativa de solucionar el problema.
  • Debes tratar el problema en privado, hablando con la persona involucrada y no incluyendo a otros en el asunto.
  • Debes tratar el problema buscando redimir a la persona (arreglar el asunto). Si no vas con esa actitud tal vez no es el momento para confrontar la situación.
  • Sólo si este hermano no te oyera, debes tomar a uno o dos testigos para que puedan estar al tanto de la situación y ayuden a solucionar el problema.
  • En casos extremos, en que el hermano se resista a oírte, escuchar a los testigos e incluso a la iglesia, él sería considerado como un incrédulo.

Algunas veces ignoramos estas pautas y lo que podría ser solucionado rápidamente, termina por convertirse en un conflicto mucho más grave, en un problema de toda una comunidad o nos condenamos entre hermanos sin siquiera haber tratado el problema directamente con la persona. Es importante seguir el modelo y el orden bíblico, así evitaremos lastimar a la otra persona.

 

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