
“Los equipos, a veces, son un verdadero desorden, porque tienes que influir y persuadir; no puedes imponer”.
Jim Mellado, presidente Willow Creek Association
En nuestros días hay un mejor entendimiento sobre la interdependencia, tener estrategias múltiples, mayor participación colectiva, la misión integral y universal, participar en el movimiento global o comunidad global trabajando en unidad con todo el cuerpo de Cristo.
La realidad y las lecciones de la historia nos muestran que cuando alguien quiere manifestarse por arriba de otros para tener poder, control, colocar sus propias normas, etc., lo único que se logra es que las asociaciones, redes y fraternidades se rompan.
La mejor manera de manejar las relaciones es trabajando en equipo. El rol de los facilitadores será escuchar, dar participación, guardar confidencialidad, generar confianza, unir a la gente, no promocionarse y no establecerse por arriba de otros. El trabajo en equipo nos habla que nadie sabe más y hace más que todos juntos.
Necesitamos iglesias y agencias que den énfasis a la relación e interacción. La clave son las personas, ser antes que el hacer, la relación antes que la producción, la interdependencia, tomar riesgos, apertura, transparencia, humildad, no sentirse superiores, tiempo, reciprocidad y compartir todo tipo de recursos.
Carlos Scott, sirviendo con Misión GloCal
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