
Dios está levantando una fuerza misionera constituida por profesionales y técnicos en diferentes áreas laborales donde ser un misionero abiertamente no es permitido, ni aceptado por el país. El Dr. Jonatán Lewis dice que las Filipinas es un país que exporta unos ocho millones de obreros contratados. Con una población evangélica encima del 6%, se calcula que más de 500.000 evangélicos trabajan en el exterior. Aunque se encuentra estos filipinos en 160 países del mundo, la mayoría se emplean en la Península Arábiga. El movimiento misionero nacional de las Filipinas ha encarado un proyecto para concientizar y equipar 100.000 de estos obreros para realizar intencionalmente, un rol en la evangelización de estos países.
El misionero David Zavala de la misión IMB dice que es sumamente factible que los latinos profesionales vayan a los campos cerrados para el misionero tradicional y que tengan un impacto significativo en las vidas de sus compañeros de trabajo y vecinos.
“Veo a BAM (Negocios como Misión) como algo especial para los que ya tienen experiencia y habilidades en el mundo empresarial. No es para un pastor o empleado de por vida. BAM tiene el potencial de tener un impacto enorme en la presentación del Evangelio en los países donde no hay un testimonio obvio de lo que Cristo puede hacer en la vida de las personas”, dijo Zavala.
David Sills, profesor de misiones de la misión IMB, dice que los misioneros tienen que encontrar una razón legítima por estar en el país que el gobierno acepta. A veces los misioneros obtienen sus visas como maestros de idiomas, consultores de computación, negocios, o agropecuario.
También es factible obtener una visa como estudiante, en ocasiones te permiten trabajar medio tiempo, dependiendo del país (esta opción es buena para el tiempo inicial, ya que estas visas no son por mucho tiempo). Una pareja hispana sirve en un país Islámico con eficacia. Obtuvieron su visa para establecer un restaurante mexicano. Su restaurante tiene mucho éxito y la pareja comparte el Evangelio en las relaciones naturales como parte de su trabajo aprobado por el gobierno. Este acceso creativo no es solamente para que entren al país legalmente, este es el ministerio de “hacedor de tiendas o biocupacionales.” Provee los ingresos que se necesitan para sobrevivir económicamente. De esta manera el restaurante les provee entrada legal y parte de su sostento económico.
No hay que olvidar que muchos de estos países tienen una gran necesidad no solamente espiritual, sino también material, porque sus religiones los suman en una terrible pobreza, ahí el misionero biocupacional o el empresario de BAM dará un aporte significativo como profesional o con un negocio que mejorará las condiciones de vida de la comunidad. Esto es una puerta abierta a este tipo de misiones.
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