Las consecuencias y necesidades en zona de conflicto

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Misiones en medio de la crisis
Resumen

“No estamos pidiéndoles a los militares que se rindan, o que se rindan al gobierno, estamos pidiéndoles que se rindan a Dios.”

Russell Stendal, misionero

Fuente
Revista VAMOS

Los niños son las principales víctimas de la tragedia, pues “ven su mundo derrumbarse, perdieron a sus parientes, casa, amigos; perdieron la referencia de todo lo que les era familiar”, explica la sicóloga Elizabeth Carll, de la sociedad de Estudio del Estrés Traumático. Otra sicóloga dice que toda la sensación de seguridad de esos niños simplemente desapareció de un día para otro. Todos los especialistas concuerdan en que las víctimas demoraron años en conseguir lidiar con el luto causado por los tsunamis y otros desastres naturales. Sean niños o adultos, los afectados sienten ansiedad, miedo, tristeza profunda, y deseos de huir de la realidad.

Carlos Pinto, sicólogo clínico que trabaja en Cuidado Integral de COMIBAM dice: “El desplazamiento forzado de una familia a otro país u otra región provoca en el niño un impacto sicológico complejo, el cual repercute en su salud emocional y en el desarrollo de su identidad. A su vez, los padres en situaciones de desplazamiento atraviesan al inicio, por un período de incertidumbre y depresión, el cual disminuye sus capacidades parentales de ser fuente de estabilidad emocional para sus hijos. En situaciones como éstas, los niños se ven forzados a asumir roles pseudoparentales, acelerando su desarrollo y actúan en forma responsable en el cuidado y mantenimiento de la familia”. Si deseas profundizar, ver misionessim.org>Recursos Misioneros> Psicología/Selección.

No siempre es fácil detectar lo que es más urgente en medio de la catástrofe. Las necesidades son muchas y en varias áreas. Todas parecen igualmente urgentes.

Margaretha Adirwardana, directora de la Misión AME (Asociación Misión Esperanza) dice: “es necesario formar equipos multidisciplinarios de apoyo a zonas de emergencia que estén conformados por profesionales de la salud como médicos, enfermeras, psicólogos, y consejeros. Así como equipos de creyentes que se puedan dedicar a la labor de reconstrucción y remoción de escombros en las zonas afectadas”.

Jesús no se negó a atender a los que llegaban pidiéndole ayuda. Los atendía, consolaba, los sanaba de sus enfermedades, ya sean físicas o emocionales. Los tocaba aun cuando nadie se atrevía a hacerlo (como en el caso del leproso), su amor y compasión por los que sufrían era tal que llego al punto de no tener tiempo para comer ni descansar (Mr. 6:31).

Que nuestros corazones estén sensibles al encargo dado por Dios de satisfacer no sólo las necesidades espirituales de las personas sino también, estar dispuestos para ayudarlos cuando alguna situación de conflicto golpee sus vidas, ya que en cualquier momento, una situación como las que hemos mencionado, podría afectar a nuestro país o en algún país vecino.