
“Un caballero no es caballero si no tiene una armadura, y Dios nos ha dado Su armadura para combatir los dardos del enemigo.”
Ps. Percy Valiente
Todo caballero necesita un arma para la batalla. Dios no sólo nos ha provisto una armadura, sino también una espada para batallar contra el enemigo (Efesios 6.17).
Fue en el 2008 cuando sus antiguos guías, que ahora pasaban a ser sus compañeros de servicio le regalaron a Guido, un joven líder en su iglesia, su primera Biblia de Estudio por su cumpleaños.
“Mi Biblia se convirtió en algo muy especial, no sólo era la Palabra de Dios la que me hablaba día a día, sino era un cofre de recuerdos que venían a mi mente cada vez que la abría, desde mis momentos de alegría y quebranto hasta cada paso de fe que di en cada uno de mis viajes misioneros”, dijo Guido.
Un día Guido se encontró con un amigo que le ofreció cambiar la portada y arreglar las hojas sucias y rotas de su Biblia. “¡No sé cómo lo hizo, pero cuando me entrego mi Biblia, estaba irreconocible!” exclamó Guido.
Pasaron los días y Guido no se sentía contento con su “nueva” Biblia. “Sentía que había perdido parte de mí. Cada abertura, hoja manchada y rota tenía momentos especiales dentro de mi relación con Dios y ahora me los habían quitado, así tomé una decisión y cambie mi Biblia tal y como era antes”, añadió Guido.
Si bien es cierto, lo que está escrito es más importante que la presentación. Sin embargo, un buen caballero sabe usar su espada (2 Timoteo 3:16-17).
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